En muchas ocasiones el cirujano plástico se pone el traje de psicologo. Una labor fundamental para poder evitar grandes traumas y depresiones. Esta situación es aún más especial cuando se trata de menores. Estos pueden ser objeto de mofa en el colegio por las llamadas ‘orejas de soplillo’ una de las intervenciones más realizadas antes de cumplir la mayoría de edad. Hablamos de la otoplastia.

La otoplastia es la cirugía más habitual desde niños de seis años. Aunque es una intervención puramente estética porque no hay una alteración funcional, los menores se deprimen y llegan a acudir al psicólogo, quien deriva de la familia al cirujano. Una familia que tiene un papel crucial a la hora de gestionar este tema y que tiene que hacer equipo con los profesionales médicos.

A la hora de operar, el cirujano tiene en cuenta que la evolución de esa intervención quirúrgica será diferente a la de un adulto, porque sus órganos se siguen modificando y la estructura que se trata también. Pero, a diferencia de las personas adultas, los más jóvenes tienen una recuperación mucho mejor  y la cicatrización suele ser exitosa. Esto, unido a la experiencia de buenos especialistas y al entusiasmo del menor ante un nuevo futuro, tiene resultados asombrosos que mejoran la calidad de vida de los pequeños.