Las operaciones de cirugía de reducción de pecho vienen, evidentemente, acompañadas de un cambio en la imagen corporal. Los senos han disminuido su tamaño y pueden haber cambiado sustancialmente su forma. Este cambio necesita de un pequeño periodo de adaptación.

La primera visión que tiene la paciente de las zonas operadas, en ocasiones no ayuda en este proceso de adaptación; ya que el tejido se puede encontrar con edema y moratones, mostrando un aspecto que a veces tiene poco que ver con el resultado final. Con algunos procedimientos quirúrgicos de elevación de la mama el seno y la areola se encuentran inicialmente con una forma muy diferente a la que se alcanzará finalmente. Así pues, los cambios en la sensibilidad pueden alterar nuestra percepción corporal. Tras la cirugía es normal que existan modificaciones temporales en la sensibilidad del tejido. Hay zonas con una sensibilidad aumentada y otras con una disminuida. Un tejido con una alteración en la sensibilidad ofrece percepciones diferentes que influyen en la forma de sentirlo y vivirlo.

Las mujeres que se reducen la mama, suelen tener una aceptación muy rápida de su nueva anatomía y enseguida se adaptan a sus nuevas dimensiones corporales. La facilidad para vestirse y realizar deporte, la eliminación o disminución de las molestias de espalda y otras muchas ventajas obtenidas contribuyen a la rápida aceptación de la nueva imagen corporal.

Aunque pueda parecer lo contrario, la mayoría de las mujeres que se reducen las mamas muestra poca preocupación por las cicatrices. La mejora de aspecto y la disminución o eliminación de molestias obtenida compensa la presencia de estas. Unicamente nos deberemos de preocupar si se vuelven hipertróficas ya que pueden causar una alteración en la auto-imagen de la mujer. La aparición traumática de las cicatrices pueden alterar el esquema e imagen corporal de muchas personas cuando no son esperadas, por ejemplo tras un accidente, sin embargo, cuando las cicatrices son esperadas por la paciente su asimilación en la imagen corporal es más rápida.

Concluimos pues, que las pacientes que se someten a una operación de cirugía estética pueden tener una disconformidad con su imagen corporal pero no tienen una alteración de la misma. Es decir hay algún aspecto de su cuerpo que no les gusta pero no tienen una visión distorsionada del mismo. Una alteración en la percepción de la imagen corporal puede causar que los resultados no sean los esperados y por ello cueste aceptar la nueva imagen corporal. Algunas mujeres nunca se ven el pecho lo suficientemente grande y querrán aumentárselo varias veces, otras por el contrario nunca lo ven lo suficientemente pequeño. Para estas personas es más difícil la aceptación de su realidad corporal y pueden necesitar de un tratamiento médico psicológico que nada tiene que ver con la cirugía estética.