El objetivo último de la cirugía estética es hacer que los pacientes se sientan mejor con su propio cuerpo. Esto incluye desde operaciones que modifican ligeramente el aspecto externo de una persona hasta transformaciones que afectan al ámbito más íntimo, como puede ser la identidad sexual.

Cualquier intervención tiene un componente psicológico elevado, en tanto y cuanto, el paciente se la plantea para mejorar su autoestima. En el caso de la cirugía que afecta al cambio de sexo, ese componente psicológico se multiplica. Una cirugía en ese sentido permite a los pacientes sentir su cuerpo como propio y adaptar su aspecto físico a la identidad sexual que verdaderamente sienten.

Para asegurar el éxito de la intervención, no sólo desde el punto de vista físico, sino también desde el psicológico, la cirugía de reasignación de sexo ha de abordarse desde la atención profesional y personal, tanto de cirujanos como de psicólogos especializados. También han de intervenir los endocrinos, encargados de dirigir el tratamiento hormonal del paciente previo a la intervención quirúrgica.

Cada caso merece un estudio individualizado, ya que se trata de intervenciones irreversibles. Pero, si se realiza con todas las garantías profesionales, las operaciones de reasignación de sexo como pueden ser vaginoplastias, pero también mastectomías o aumentos de senos, entre otras, ayudan a las personas transexuales a encontrar su lugar en la sociedad y mejorar sus relaciones personales.

Intervenciones de cirugía íntima

El cambio de sexo no es la única cirugía íntima que están demandando los pacientes en nuestro país. También las intervenciones para mejorar la estética de los genitales son posibles y están dejando de ser un tabú.

  • Reconstrucción del himen. La himenoplastia permite recontruir el himen roto, esa fina membrana que cubre parte de la vagina y que normalmente se pierde tras la primera experiencia sexual. Se trata de una operación muy sencilla que se reclama especialmente por razones culturales.
  • Cirugía de labios menores. El objetivo de la labioplastia es reducir o remodelar los labios menores de los genitales femeninos. La demanda de esta intervención puede producirse por motivos estéticos, pero también de salud, cuando a causa del tamaño de los labios algunas mujeres sufren molestias funcionales o irritación crónica de la zona genital.