La intervención conocida como rinoplastia consiste en la intervención quirúrgica por la que se modifica el tamaño y la forma de la nariz. Se trata de uno de los procedimientos más habituales de la cirugía plástica pero no por ello precisamente más sencillo.

Los motivos que pueden llevar a una persona a realizar esta intervención pueden ser estéticos pero también pueden estar relacionados con problemas de salud. Se estima que uno de cada 1000 españoles se ha sometido a esta operación y figura en el quinto lugar entre los procedimientos estéticos más demandados.

La rinoplastia puede modificar la giba ósea, es decir la forma jorobada del hueso de la nariz o malformaciones o desviaciones de nariz, estrechar sus alas. Esta operación también puede ayudarnos a solucionar un problema derivado de un traumatismo.

Pero ¿qué motiva a una persona a querer cambiar la forma de su nariz?

Por motivos estéticos

La mayoría de las veces escuchamos que esta intervención se realiza por motivos puramente estéticos. Una nariz de aspecto poco estético puede afectar a las relaciones sociales del individuo y perjudicarle en cierto tipo de trabajos, sobre todo los relacionados con la exposición al público. Si bien es verdad, que ciertas alteraciones de la forma de la nariz dotan de personalidad al conjunto facial. En este caso, la conveniencia o no de operar depende del paciente. Se desaconseja operar a menores de quince años puesto que los huesos continúan en crecimiento. El cirujano suele hacer un estudio contemplando la armonía facial y encajando la nueva forma de la nariz en ella.

Por motivos de salud

Sufrir un golpe que nos provoque una desviación o bien tener esta desviación de nacimiento puede ocasionar problemas de salud, tales como obstrucciones o infecciones (sinusitis, rinitis, otitis…) e incluso molestias para terceros como los ronquidos.

La intervención requerirá de anestesia general o local según su complejidad, las incisiones se realizan en el interior de las fosas nasales.

Es importante que el paciente conozca en todo momento lo que puede esperar tras una cirugía de este tipo. Lo más habitual es la inflamación de la nariz operada y la cara en los dos o tres días posteriores,  por lo que se administran medicamentos para el dolor y la inflamación. En estos días se conseja una vida sedentaria para evitar cualquier traumatismo, aunque sea mínimo, y no utilizar gafas.

Después de una semana con estas precauciones puede desaparecer el dolor pero no la inflamación que aunque sea leve puede persistir algunos meses. Después de ese periodo ya se puede apreciar el trabajo realizado de forma completa.