La otoplastia es una intervención de cirugía plástica destinada a modificar la forma, la posición o, en determinados casos, el tamaño de las orejas. Aunque puede emplearse para corregir diferentes alteraciones del pabellón auricular, uno de sus usos más habituales es tratar las conocidas como orejas de soplillo, es decir, aquellas que presentan una separación excesiva respecto a la cabeza.
El objetivo de una otoplastia no consiste simplemente en acercar las orejas al cráneo. El cirujano debe estudiar su forma, proporción, simetría y relación con el conjunto del rostro para conseguir un resultado natural.
Por esta razón, existen diferentes técnicas quirúrgicas y la intervención debe adaptarse a las características anatómicas de cada paciente.
En qué consiste una otoplastia
La otoplastia, también conocida popularmente como cirugía de orejas, comprende diferentes procedimientos quirúrgicos dirigidos a mejorar la apariencia del pabellón auricular.
Puede modificar la posición de las orejas cuando están excesivamente proyectadas hacia fuera, pero también puede actuar sobre determinados pliegues y estructuras del cartílago que influyen en su forma.
La American Society of Plastic Surgeons define la otoplastia como una cirugía capaz de mejorar la forma, posición o proporción de la oreja. También puede utilizarse para tratar determinadas alteraciones presentes desde el nacimiento o deformidades producidas posteriormente.
La planificación es especialmente importante porque las dos orejas no suelen ser exactamente iguales. El objetivo, por tanto, no debe ser conseguir una simetría matemática, sino obtener una apariencia equilibrada y proporcionada con el rostro.
Problemas estéticos que puede corregir la otoplastia
Aunque normalmente asociamos esta cirugía con las orejas separadas o de soplillo, la otoplastia puede emplearse para tratar distintas características anatómicas.
Entre las más habituales se encuentran:
- Orejas excesivamente separadas de la cabeza.
- Falta de definición del pliegue del antihélix.
- Concha auricular excesivamente desarrollada o profunda.
- Diferencias importantes entre una oreja y otra.
- Determinadas alteraciones de la forma del pabellón auricular.
- Orejas excesivamente grandes en relación con el rostro.
- Deformidades producidas por traumatismos en determinados casos.
La causa de unas orejas prominentes no siempre es la misma. Puede existir un antihélix poco desarrollado, una concha auricular demasiado profunda o una combinación de diferentes características anatómicas. Precisamente por eso, la técnica debe individualizarse.
Cómo se realiza la cirugía de otoplastia
Antes de realizar la intervención, el cirujano plástico estudia la anatomía de las orejas y determina qué estructuras producen la alteración que se quiere corregir.
En las otoplastias realizadas para tratar orejas prominentes, es habitual acceder al cartílago mediante una incisión situada detrás de la oreja. Esta localización permite que la futura cicatriz quede discretamente situada en el pliegue retroauricular.
A partir de ahí pueden utilizarse diferentes técnicas para remodelar el cartílago auricular, crear o reforzar determinados pliegues y modificar la posición de la oreja.
Por ejemplo, puede ser necesario trabajar sobre el antihélix o sobre la concha auricular dependiendo de la anatomía de cada paciente. Finalmente, se utilizan suturas para mantener las estructuras en la nueva posición.
En el Instituto Médico González-Fontana se emplea, cuando está indicada, la técnica de Mustardé mediante abordaje retroauricular, que permite trabajar sobre la forma y posición del cartílago a través de incisiones situadas detrás de la oreja.
Cicatrices después de una otoplastia
Como ocurre con cualquier procedimiento quirúrgico que requiere una incisión, la otoplastia deja una cicatriz.
Sin embargo, una de las ventajas de las técnicas habituales es que la incisión puede colocarse en la parte posterior de la oreja, donde queda oculta en el pliegue natural existente entre el pabellón auricular y la cabeza.
Cuando es necesario realizar alguna incisión en la zona anterior, suele intentarse situarla dentro de los propios pliegues de la oreja para hacerla lo menos visible posible.
La evolución definitiva de una cicatriz depende de numerosos factores, como la técnica quirúrgica, la calidad de la piel, los cuidados posteriores y la propia capacidad de cicatrización del paciente.
Anestesia y duración de la intervención
El tipo de anestesia dependerá principalmente de la edad del paciente, de las características de la intervención y de la valoración médica.
En adultos pueden realizarse otoplastias mediante anestesia local acompañada de sedación, mientras que en determinados pacientes o circunstancias puede emplearse anestesia general.
La elección debe realizarse individualmente para garantizar la seguridad y comodidad durante la intervención.
En González-Fontana, la otoplastia se plantea habitualmente con anestesia local y sedación y tiene una duración aproximada de entre una y dos horas. Se realiza como cirugía ambulatoria, por lo que normalmente no requiere ingreso hospitalario.
Otoplastia en niños y adultos
Una particularidad de la otoplastia frente a otras intervenciones de cirugía estética es que puede realizarse también durante la infancia cuando existe una indicación adecuada.
Antes de plantear una intervención debe comprobarse que el desarrollo del pabellón auricular permita realizar la corrección. Las sociedades profesionales sitúan habitualmente esta posibilidad alrededor de los cinco años o cuando el cartílago auricular presenta suficiente estabilidad.
En el caso de los menores, además de valorar la anatomía, resulta especialmente importante considerar su grado de madurez y que exista una actitud favorable hacia la intervención.
En adultos no existe una edad máxima específica para someterse a una otoplastia siempre que el estado de salud permita realizar la cirugía con seguridad.
Recuperación después de una otoplastia
Durante los primeros días después de la operación pueden aparecer inflamación, sensación de presión, sensibilidad y determinadas molestias alrededor de las orejas.
Habitualmente se coloca un vendaje para proteger la zona operada y ayudar a mantener la posición durante las primeras fases de cicatrización.
En González-Fontana se indica un vendaje durante aproximadamente cuatro días y una recuperación inicial a partir de unos diez días, aunque estos tiempos pueden variar dependiendo de las características de cada intervención y de la evolución del paciente.
Posteriormente puede recomendarse utilizar una cinta o banda especialmente durante el descanso nocturno para proteger las orejas frente a movimientos involuntarios o presión durante el sueño.
La incorporación a la actividad cotidiana suele realizarse progresivamente. El ejercicio intenso, los deportes de contacto y aquellas actividades que puedan provocar golpes sobre las orejas deben posponerse hasta que el cirujano considere que la cicatrización es suficiente.
Resultados de una otoplastia
La modificación obtenida mediante una otoplastia está diseñada para mantenerse a largo plazo una vez que el cartílago y los tejidos han cicatrizado en su nueva posición.
Además, en la corrección de orejas prominentes el cambio de posición puede apreciarse desde las primeras fases posteriores a la retirada de los vendajes, aunque inicialmente exista inflamación.
El aspecto de las orejas continúa evolucionando durante las siguientes semanas y meses conforme disminuye la inflamación y los tejidos terminan de adaptarse.
Un buen resultado debe buscar unas orejas proporcionadas y naturales, evitando una apariencia excesivamente pegada a la cabeza.
Riesgos y posibles complicaciones
La otoplastia es una intervención quirúrgica y, por tanto, no está exenta de posibles complicaciones.
Entre los riesgos descritos se encuentran el sangrado o hematoma, infección, alteraciones temporales de la sensibilidad, problemas de cicatrización, asimetrías, irregularidades del contorno o necesidad de una cirugía de revisión en determinados casos.
Antes de la intervención es importante realizar una valoración médica completa y explicar al paciente tanto los resultados que razonablemente pueden esperarse como los riesgos asociados.
También es fundamental seguir las indicaciones proporcionadas antes y después de la operación, especialmente en relación con determinados medicamentos, tabaco, cuidados de la herida y actividad física.
Otoplastia en Valencia con el Dr. González-Fontana
Si unas orejas separadas, prominentes o desproporcionadas generan incomodidad estética, una valoración con un cirujano plástico permite determinar cuál es la causa anatómica y si una otoplastia puede ofrecer una solución adecuada.
En el Instituto Médico González-Fontana en Valencia, el Dr. González-Fontana realiza una exploración individual de la forma, tamaño y posición de las orejas antes de seleccionar la técnica quirúrgica.
En los casos indicados, la intervención se realiza mediante un abordaje retroauricular que permite remodelar el cartílago manteniendo la cicatriz situada detrás de la oreja. La cirugía es habitualmente ambulatoria y se realiza con anestesia local y sedación.
La planificación personalizada es especialmente importante en una otoplastia: no todas las orejas prominentes presentan la misma anatomía ni necesitan exactamente la misma corrección.
Una valoración previa permite establecer qué estructuras deben modificarse y plantear un resultado proporcionado con el resto del rostro.
