Distintos motivos llevan a las mujeres a optar por la cirugía de mamas. Siempre que se habla de operación de pechos pensamos en mujeres que desean aumentarse los pechos pero ésta no es el único tipo de intervención que se puede realizar.

Operarse los pechos implica tanto aumentar el volumen de los pechos como reconfigurarlos o disminuirlos. Las dos operaciones tienen distintas motivaciones para las mujeres que desean someterse a ellas.

La reducción de pechos

La reducción de mamas o mamoplastia es un procedimiento quirúrgico para reducir el tamaño de las mamas mediante la eliminación de grasa, tejido mamario y piel, haciéndolas más pequeñas, ligeras y firmes.

Los motivos por lo que una mujer puede querer realizar esta cirugía ser relacionan en muchas ocasiones con problemas de salud más que  con el aspecto estético. El exceso del peso de las mamas puede provocar dolores de espalda y cuello, irritaciones de la piel debajo del pecho y problemas respiratorios.

Cuando este problema se presenta a una temprana edad se realiza otro tipo de intervención, la lipoescultura para reducir el pecho lo suficiente y frenar el crecimiento de la glándula mamaria. Además en este caso las cicatrices no son visibles.

El aumento de pecho

Aumentar los senos es una intervención de cirugía estética o reconstructiva que se practica con anestesia con anestesia general y consiste en implantar debajo del músculo del pecho una prótesis de silicona. Se aconseja cada diez años sustituir estas prótesis por unas nuevas.

No sólo se dan casos en los que la motivación es mejorar la imagen física, existen otras razones provocadas por la deformación de los pechos tras una pérdida de peso considerable o bien debido a una mastectomía por un cáncer.

Este cambio en la forma física de una mujer no está aconsejado en todas ocasiones. La mayoría de los cirujanos realizan pruebas para comprobar un estado físico aceptable en las pacientes. También se tiene en consideración las motivaciones psicológicas que llevan a una mujer hasta este tipo de cambio.

 ¿Cuándo se desaconseja?

Personas afectadas de inestabilidad psicológica: depresión, auto-mutilación o trastornos del comportamiento alimentario son una clara señal de que no se debe realizar esta operación. Estas personas pueden intentar mejorar la autoestima por medio de la apariencia física y a largo plazo este cambio no serviría de nada. Deben acudir a terapia con psicólogo o psicoterapeuta que les ayude. Si tras la terapia su decisión es firme se puede plantear el cambio.

Personas que responden a una demanda externa: muchas veces el deseo del cambio no procede de la propia paciente sino de sus parejas o entorno. Hay que tener cuidado porque una vez hecha la operación puede que al tiempo provoque rechazo el nuevo físico en la propia paciente.

La edad: suele existir un límite de edad en estas operaciones, pero esto depende más a razones médicas.

En todo caso lo que se aconseja tanto para aumentar como para reducir el tamaño de los pechos es que se tenga plena conciencia de los riesgos e implicaciones de la operación y se esté en un buen estado de salud física.